Las dudas sobre el crimen de Fago persisten diez años después

  • Santiago Mainar fue condenado a 21 años de prisión por el asesinato de Miguel Grima, alcalde del pequeño pueblo de Huesca.
TRAS LA PISTA DEL CRIMEN

El periodista Carles Porta cubrió hace diez años el asesinato del alcalde de Fago, Miguel Grima, y cinco años después escribió el libro ‘Fago, si te dicen que tu hermano es un asesino’ (Premio Huertas Claveria), basado en el testimonio de la hermana de Santiago Mainar y del propio acusado del crimen, a quien visitó más de 50 veces en la prisión.

Hoy, 12 de enero, hace diez años que murió asesinato de un disparo de escopeta en el pecho el alcalde de Fago, Miguel Grima. Diez años es una cifra redonda, de aquellas que, periodísticamente, justifican hablar de una efeméride. También me quiero referir porque, desde mi punto de vista, todavía hay multitud de incógnitas abiertas.

Fago continúa siendo un pueblo precioso, de postal. Está en la comarca de la Jacetania, a una hora en coche desde Jaca y cerca de Ansó, el pueblo más grande y, antes del crimen, el más conocido de la zona. El 12 de enero del 2007, Miguel Grima, el único alcalde que tenía el PP en la comarca, salió de una reunión del consejo comarcal en Jaca y compró pan en la pastelería de Puente la Reina, antes de enfilar por la carretera que pasa por Majones en dirección a Fago. El pastelero lo vio a las ocho y media del anochecer. Después, ya sólo lo vio su asesino o, como admite la sentencia, sus asesinos.

En la prisión hay un hombre, Santiago Mainar, condenado a 21 años de prisión. Pero la Audiencia de Huesca y el propio Tribunal Supremo, que ratificó la condena, afirmaron en las sentencias que Mainar fue autor “solo o en compañía de otros” de la muerte del alcalde.

Santiago Mainar durante una vista del juicio.
Santiago Mainar durante una vista del juicio. (Mercè Gili)

Se da por demostrado que Grima era un alcalde bastante odiado en la zona, no sólo en el pueblo, porque su manera de entender la alcaldía se acercaba más al despotismo caciquil que a cualquier otra cosa. Eso sí, a la quincena de vecinos que lo votaban, las maneras de Grima les encantaban.

Después de muerto, mucha gente de la comarca que lo había criticado en vida (generalmente a sus espaldas), se sumaron a los homenajes a la víctima. De este odio generalizado salieron los primeros titulares que contribuyeron a convertir el crimen de Fago en el más mediático del momento.

Fuente Ovejuna moderno

Los grandes medios estatales hablaron de un Fuente Ovejuna moderno, en el que todos los vecinos del pueblo eran sospechosos. Hay que recordar que la Guardia Civil recogió muestras de ADN a mucha gente (un diario tituló “recogen muestras de ADN de todos los vecinos del pueblo”) y que constantemente se hablaba de un complot.

Para dar dimensión física al caso tenéis que saber que en el 2007 en Fago había 33 personas censadas, de las cuales, solamente una docena vivían siempre en el pueblo. Ahora, según el INE, los censados son 22.

Vista del pueblo de Fago hace diez años.
Vista del pueblo de Fago hace diez años. (Mercè Gili)

Aquel viernes –porque el 12 de enero del 2007 era viernes– a las 21 h, un ganadero y cazador que pasaba por la carretera de Majones en dirección a Fago encontró “unas cuántas piedras gordas colocadas a la carretera de manera premeditada para hacer parar un coche”. Las sacó y continuó. Llevaba perros en la furgoneta, pero los perros no hicieron ningún ruido ni olieron nada ni a nadie.

Una hora más tarde, a las 22 h, pasó por el mismo punto el neurólogo vasco Iñaki Bidegaín, con su mujer y una niña de once años que tenían acogida. Procedentes de San Sebastián, iban hacia su segunda residencia, en Fago. Bidegaín vio el coche de Grima, un Mercedes conocido por toda la gente de la comarca y, obviamente, del pueblo.

Aquella noche del 12 de enero nadie, ni la mujer de Grima, sospechó nada

El coche estaba parado en dirección contraria a Fago. La niña vio una persona en el asiento del copiloto y, de la oscuridad, salió un hombre de más de 1,80 m de altura, con una luz frontal en la cabeza, que se acercó al coche y les dijo: “sigan su camino”. Por la noche, no vieron nada extraño y el hombre de la luz frontal, “a quien no conocían de nada”, no les habló mal ni hizo nada para levantar sus sospechas. Grima y Bidegaín no eran amigos, ¿por qué se tenían que preocupar más de la cuenta? Aquella noche del 12 de enero nadie, ni la mujer de Grima, sospechó nada.

Al día siguiente, sábado, a las 8 h, viendo que su marido no había dormido en casa, la viuda que todavía no sabía que lo era, avisó a la Guardia Civil. Corrió la voz y se movilizó bastante gente, incluso un helicóptero, porque todo el mundo pensaba en un accidente de tráfico. Bidegaín y su familia se habían levantado pronto y estaban en la montaña de excursión. Sí que escucharon un helicóptero, pero, ¿y qué?

Al día siguiente, todo el mundo pensaba en un accidente de tráfico

A las 14 h, el presidente del consejo comarcal de la Jacetania, junto con más gente, recorría a pie la carretera de Majones, que siempre bordea un importante barranco. El objetivo era buscar signos de un accidente de tráfico, frenadas o hierba arrancada, para mirar de localizar el coche. De repente, vio cristales en el medio de la carretera, miró al barranco y descubrió el cuerpo de Miguel Grima “cómo tirado entre unas zarzas”.

Se recuperó el cuerpo y la primera noticia que llegó a Madrid y se hizo correr por las redacciones fue que “un alcalde del PP había sido asesinado junto al valle navarro del Roncal”. ¿Por qué lo destaco? Pues porque hacía 12 días que ETA había roto la tregua con una bomba en el aparcamiento de la T4 de Barajas matando dos personas en un momento en el que Zapatero y Rubalcaba hablaban con ETA. Sí, sí, el gobierno del PSOE, con el visto Bueno del Congreso, estaba dialogando con ETA. El PP estaba ejerciendo una oposición muy radical en contra de Zapatero por haberse dejado tomar el pelo negociando con terroristas y, de repente, por los ambientes políticos de Madrid corrió la noticia que habían encontrado muerto un alcalde del PP al lado de Navarra. Y mucha gente pensó en ETA.

Mucha gente pensó en ETA

A media tarde, todas las redacciones ya habían enviado periodistas de camino a Fago. A media tarde, también quedó claro que ETA no mataba de aquella manera, y que mucha gente odiaba a aquel alcalde, y que la viuda había hecho una lista con 19 posibles culpables (en el pueblo había 12 personas, y dos eran niños) pero, para entonces, los periodistas ya estaban de camino. Y se empezó a hablar de Fuente Ovejuna en el siglo XXI.

La bomba mediática ya había estallado. El PP lo vio y aprovechó que el muerto era un alcalde suyo. La presión a Rubalcaba creció mucho y, desde Madrid, se envió un equipo de la UCO (Unidad Central Operativa), considerada la élite de la Guardia Civil. El encargo era claro: había que resolver inmediatamente aquel crimen que hacía tanto ruido.

El lugar del crimen de Fago acordonado y custodiado por la guardia Civil.
El lugar del crimen de Fago acordonado y custodiado por la guardia Civil. (Mercè Gili)

Hasta 70 agentes participaron en la investigación, rastreando el terreno e interrogando gente. Una investigación que se tenía que resolver “inmediatamente”, pero que se complicaba mucho por la gran cantidad de sospechosos y por la gran falta de pruebas. Hasta 19 días después, en concreto hasta el 1 de febrero, no fue detenido el considerado como principal sospechoso: el guarda forestal Santiago Mainar, un hombre abiertamente enemistado con el alcalde.

Tanto, que fue el único que durante los días posteriores a la muerte hizo declaraciones en todos los medios poniendo verde a quién él consideraba “un tirano”. Yo viví una semana en la casa rural que tenía Mainar en Fago, lo explico en el libro Fago, si te dicen que tu hermano es un asesino (Ed. La Campana). Y Mainar, dos semanas antes de ser detenido me dijo: “Sólo le rompen la cara a quien la da, y yo lo he dado mucho”.

Sólo le rompen la cara a quien la da, y yo lo he dado mucho
SANTIAGO MAINAR

La misma mañana de la detención, Mainar hizo una confesión “coherente y prolífica”, según la Guardia Civil. Cosas de la vida, Mainar era militante del PSOE y, en las últimas municipales, había sido el candidato del partido socialista contra Grima, del PP. Pero cuando lo detuvieron, su militancia quedó sólo como una anécdota. Mainar, en la confesión, dijo que había cometido el crimen él solo.

A pesar de esta afirmación, al día siguiente, los investigadores, el fiscal de Jaca y la juez que llevaba el caso, se ponían de acuerdo para requisar todas las armas de caza de la zona. Pero mediáticamente y políticamente, Mainar hizo un favor a mucha gente autoinculpándose. Los periodistas se fueron a casa, los agentes de la UCO, a pesar de que entre ellos hablaban abiertamente de que todavía los quedaba mucho trabajo, fueron volviendo a Madrid y los políticos (del PP) dejaron de presionar al gobierno de Zapatero. La burbuja mediática se fue deshinchando. Pero la detención de Mainar no trajo la paz a las conciencias de los vecinos de la comarca, ni mucho menos.

Mainar hizo un favor a mucha gente autoinculpándose

Ya hacía ocho meses que Mainar estaba cerrado en la prisión de Zuera, y todavía se mantenía abierta la hipótesis del complot. Poco a poco se fue enfriando porqué… porqué hay cosas que pasan y cuesta explicarlas. Cuando Mainar fue detenido, las llamadas “fuentes de la investigación” salían en todos los medios diciendo que “no parece que Mainar sea el autor material del crimen” o cosas parecidas.

Nadie (ni agentes, ni fiscal, ni juez, ni la Audiencia de Huesca) quiso dar mucha credibilidad ni protagonismo (en el proceso probatorio) al neurólogo Bidegaín, que había visto a uno de los autores del crimen y había asegurado que no era Mainar. Sólo en la sentencia condenatoria, los jueces hacen la afirmación que se hizo famosa en el caso de Rafi Escobedo y el asesinato de los marqueses de Urquijo: “autor solo o en compañía otros”. La mayoría de vecinos de la zona tienen claro, todavía hoy, diez años después, que este “otro” o “otros” todavía anda o andan por la comarca.

Mensajes de apoyo a Santiago Mainar.
Mensajes de apoyo a Santiago Mainar. (Mercè Gili)

Mientras tanto, Santiago Mainar lleva 10 años encerrado en la prisión. Ahora está en El Dueso, en Santander. Se ha intentado suicidar dos veces. Lleva tiempo bajo medicación. No quiere pedir permisos. Quiere cumplir la condena entera, como si su sacrificio fuera un castigo al sistema y a la sociedad que le ha dado la espalda. Y, tal como hizo ante la juez dos días después de ser detenido, afirma que se autoinculpó para que dejaran tranquilos a la gente de la comarca. “Hice –dice– como el jabalí macho, que para defender la camada, sale corriendo hacia los perros y así permite que los otros se salven”. Un día de estos quizás me explicará todo lo que lleva diez años callando.

Santiago Mainar lleva 10 años encerrado en la prisión y se ha intentado suicidar dos veces
Fuente: lavanguardia

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